Lupus

Al esposo de la esposa que vive con una enfermedad crónica.

Autor: .
Traducción: Vivir con Lupus, Blog.

“Después de casarnos, todo será maravilloso”. Lo decíamos frecuentemente cuando nos comprometimos. Estábamos en la mitad de los 20’s, estresados con la organización de la boda, comprando nuestra primera casa y comenzando nuestros primeros trabajos “reales”. Solo queríamos que nuestras vidas fueran normales y “aburridas”. Aunque los votos que nos dijimos hace ocho años incluían “en la salud y en la enfermedad”, creímos que “en la enfermedad” estaría lejos de nosotros.

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Nunca olvidaré que estuviste de mi lado cuando nadie más lo estaba. Que estabas ahí cuando los doctores no me creían o cuando no podían encontrar qué estaba mal. Creí que el dolor constante en mis pies y en mi estómago acabaría después del estrés de la boda. Nunca podría haber predicho que justo después de casarnos, esos problemas no solo serían peores sino una bola de nieve que nos llevaría a una lista de síntomas debilitantes.

Me tomó un tiempo darme cuenta que esta experiencia era igual de dura y difícil para ti (o quizá más), de lo que era para mi. Yo por lo menos tengo buenos días en los que veo mejoras en mi cuerpo y siento esperanza. Tú solo vea a la persona que más amas sufriendo.

Sé que sientes una gran presión económica para darme todo lo que necesito. Gracias por ser un mago del presupuesto y por hacer todo lo que está en tus manos para que yo no sienta estres acerca de cómo continuaré pagando mi seguro médico.

Quiero pedirte perdón por todas las veces que mi enfermedad crónica te ha hecho la vida difícil. Discúlpame por todas esas veces en emergencias, cuando mis síntomas te asustaron y te dieron pánico. Siempre recordaré ver tu cuerpo acostado entre las unas sillas del hospital porque no querías dejarme sola. En los peores momentos, vi tu corazón romperse y antes de poder procesar lo que me estaba sucediendo, mi corazón se rompía al verte. Quería ser curada solo para no verte sufrir.

Devoción: es la palabra que viene a mi mente cuando pienso en ti. Pareciera una pequeña palabra cuando pienso en todo lo que has hecho por mi. Se que harías cualquier cosa por curarme y que has hecho todo lo que está en tu poder para ayudarme.

Quiero agradecerte por cada una de las cosas que has hecho por mí, pero la lista sería interminable. Quiero agradecerte por cada uno de los sacrificios que has hecho por mi, especialmente por haber dejado el trabajo que amabas para mudarte a miles de kilómetros de distancia de tu familia y amigos para que yo pudiera tener una vida mejor.

Te has dado a mi de la manera más desinteresada, independientemente de lo que yo he podido haberte dado de regreso. Te mereces más que mi debilidad.

Tú quieres que las cosas sean mejores para mi; yo quiero que sean más fáciles para ti. Quisiera que dejaras de sacrificarte por mi  ya que quiero que seas feliz. Al mismo tiempo, estoy inmensamente agradecida porque sé que yo no podría cuidarme tan bien como tu me cuidas.

Pienso cómo sería tu vida sin mi: más libertad, más tiempo, más dinero y mucho menos estres. A veces quisiera que no fuera una carga para ti, que no tuvieras que sacrificar tanto. Gracias por recordarme que yo valgo a pena.

Gracias por motivarme en poner mi salud primero que mi carrera profesional. No sé qué hubiera sido de mí sino me hubieras empujado a cuidar mejor de mi persona.

No estoy segura si sabes lo increíble que eres. No es fácil estar casado conmigo, pero lo has manejado con gracia, integridad y fortaleza. Cualquier otro hubiera huido, pero tú sigues tomándome de la mano.

He tenido dificultades y he luchado, pero tu eres el verdadero héroe de esta situación. Estás tras bambalinas, trabajando y dándolo todo y eso es lo que me ha permitido luchar. Eres mucho más fuerte de lo que tu piensas.

Te admiro y quisiera ser más como tú. No solo eres un excelente esposo, también eres un gran ser humano. Eres mi más grande motivador y mi mejor amigo.

No hay nadie más con quien yo hubiera podido continuar este viaje y estoy segura de que yo no estaría aquí sin ti.

Me has enseñado lo que es amar. Me has enseñado lo que es entregarse. Nunca dejas que me rinda.

Estoy mejor de salud por ti. Soy más fuerte gracias a ti. Tengo más esperanza por ti. Me siento amada gracias a ti. 

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