Lupus

Aún queda mucho por descubrir.

Mi semana comenzó con muchos planes, además de una cantidad de pendientes de trabajo. Como siempre, puse mi alarma el domingo para levantarme el lunes temprano y poder hacer todo en mi lista: una rutina muy similar a la de muchas mamás que trabajan.

La realidad es que desperté con un dolor terrible en la espalda que corría hacia mi cuello y mi brazo derecho. No podía mover la cabeza hacia los lados, doblar la espalda ni mover mucho el brazo. Así que pude hacer tan solo la mitad. En la tarde me fui al yoga porque pensé me ayudaría -suele ser así-, pero no.

Amanecí peor el martes. Mi esposo no me dejó levantarme porque el clima estaba muy frío y húmedo, alistó a los niños y se los llevó. Me quedé en cama todo el día, medio trabajando mientras descansaba…

Miércoles por la mañana. Recuperé la mitad de la movilidad 🙂 Desperté un poco más tarde pero muy animada. Hoy el día me alcanzó para hacer 3/4 de lo previsto. Todavía tengo pendientes pero cuando tienes lupus aprendes que tienes que escoger dejar de hacer ahora, para poder hacer más después.

No dejo de pensar que las bendiciones a veces vienen escondidas y queda a nosotros descubrirlas. El lupus me ha hecho más débil, pero mi esposo me da toda la confianza, fortaleza y apoyo que necesito. El día que no puedo levantarme de la cama, tengo cientos de cosas por ofrecer para los demás -desde ahí pienso lo privilegiada que soy de tener un hogar en el que me amen y me comprendan, de tener un techo y ropa caliente para cobijarme, personas que me aman, que dan la vida por mí y por quienes tengo que luchar.

He aprendido a poner las cosas en su lugar, a dar gracias por cada momento y oportunidad. He valorado aún más el tiempo y la salud -uno no sabe cuando tendrá que tirarse en cama o cuando ya no estará más para hacer las cosas que se necesitan. Me esfuerzo por aprovechar cada momento con mis hijos y mi esposo.Trato de ser lo más paciente posible, porque aún hay mucho por hacer y por lo qué esperar.

No faltan los momentos en los que me desespero y haga todo mal pero hay que seguir intentado. Si bien no sale todo como quisiera, ahora sé que la enfermedad aunque difícil, es una caricia del Cielo llena de bendiciones y razones para luchar y ser feliz, hoy, ahora, un día a la vez.

Ya he puesto la alarma de mañana, así que buenas noches. Veremos que nos trae el jueves por descubrir 🙂

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