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Para Don Pedro.

Escribí esta nota para mi abuelo hace dos años. Dios nos lo ha dejado sano y feliz. Quise traerla a mi blog, porque donde la tenía publicada ya no existe… y como es un tributo, la traje del cajón de los recuerdos. Aunque todo lo que dice es actual, el amor que le tengo es aún mayor. 

Este es el tributo público que le rindo a un hombre que amo con locura y por quien debo confesar, sollozo por las noches desde hace unos días. Es que mi corazón se rinde ante el pensamiento de que tiene un largo camino recorrido en el que ya ha podido ver los diversos frutos de su vida, una que ha sido larga… ahora vive momentos en los que ha encontrado algunos obstáculos en el camino y aún así no se rinde.

Tienes más de ochenta años de historias que contar, sobre tantas cosas y el tiempo es a veces tan poco que no nunca será suficiente para disfrutarlas.

Eres un hombre fuerte, y cómo no, si viviste mucha dureza en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial.

Te faltó el amor cotidiano de tus padres por circunstancias de la vida, pero salieron adelante tú y tus hermanos y decidiste venir a México que ahora es tu casa, después de vivir en República Dominicana y Estados Unidos.

Tienes una lógica distinta. Hay que conocerte bien para amarte mejor.

Te enamoraste de una Tapatía guapísima -una mujer de una pieza- y te quedaste a hacer familia en Guadalajara. Juntos comenzaron una familia grande, ahora 17 nietos y 5 bisnietos.

Eres un hombre del siglo pasado y como tal puedes contar desde tu perspectiva la Historia. Me fascinan las historias que cuentas de tu infancia en España, Francia, República Dominicana, Nueva York,  Missouri; tu vida familiar en León, Aguascalientes, la Guadalajara de antes… Estuviste en todos lados! No importa cuánto me las repitas, siempre aprendo algo contigo. Aunque poco viviste en León, España, siempre la has llevado en tu corazón como tu ciudad natal. No sé cómo haces para acordarte de tantos detalles. Recuerdo la alegría que te dio cuando te mostraron las fotos de León en la actualidad, reviviste cada rincón.

Me has dado muchos momentos de alegría. Los negativos ni los recuerdo, porque me das siempre mucho amor, eso sí a tú manera. Uyy qué momentos cuando a media noche en Navidad nos despertabas para salir corriendo a ver “la estrella”… moríamos de emoción al sonar de tu campana.

Nada más bonito cuando vuelvo a Guadalajara y visitarte antes que nada… Tú esperándome, contento de volver a verme. Siempre eres lo primero que quiero ver cuando vuelvo a casa. En ti veo mi infancia, mi adolescencia y muchos de esos momentos felices que vivimos en familia cuando íbamos a tu casa, la casa de Mamá Tere y Father. Cuántas alegrías, cuántos retos, cuántas comidas juntos y cuántas vivencias compartimos allí. Recuerdo que cuando hacíamos travesuras te enojabas un montón!  Ah qué Don Pedro. …extrañas mucho a Mamá Tere.

Cuando vuelvo a casa quieres escuchar mis historias y que te cuente de esos lugares tuyos que ya no has visitado pero están contigo.

Ya no eres ese roble… Pero tu siempre seguirás siendo roca en mi vida.

Haces rabiar a mis tíos y tías y a mamá, pero todos te aman y también quieren que te mejores para que sigas echándonos bromas.

Eres un hombre sencillo. Tienes una sonrisa hermosa… Te ríes por cualquier cosa. A veces cuando te contamos algo te haces el que no nos oyes sino te conviene, no te creas que no nos damos cuenta…

Te extraño mucho. Me gustaría estar cerca para cuidarte como tú lo hiciste cuando mis hermanas y yo más lo necesitábamos. Tenías tu modo particular de estar ahí, el cual reconozco y agradezco.

Me pone triste que no estés tan bien. Te llevo en cada momento en el corazón y en la mente. Iré a verte pronto. Tengo tantas cosas nuevas que contarte!

Mi Father, mi Don Pedro: cuídate y espérame, que estaré allí pronto para que sigamos caminando juntos y pueda escuchar más de tus aventuras y sueños.

Estoy profundamente agradecida contigo. Atesoro el tiempo que he pasado contigo, que seguiré pasando y que pasará… cuando Dios así lo quiera.

Y cuando pase, el día que sea, en el momento que llegue la noche en tu camino y Dios te lleve de su mano, estoy segura de que serás plenamente feliz porque te reencontrarás con todos tus seres amados que te esperan, en especial tu amada Mamá Tere.

Te amo abuelo, gracias por hacerme tan feliz.

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